
El mantenimiento preventivo es una inversión en continuidad. A diferencia del mantenimiento correctivo, que aparece cuando el equipo ya falló, el enfoque preventivo busca anticiparse a condiciones de desgaste, desajuste o contaminación que pueden afectar el rendimiento.
En equipos electrónicos, instrumentos de precisión y maquinaria industrial, una falla inesperada puede detener procesos completos. Además del costo de reparación, existe pérdida de producción, retrasos, incumplimientos y presión sobre el personal. Por eso, las rutinas preventivas ayudan a reducir escenarios de emergencia.
Un buen programa inicia con inventario de activos, criticidad, historial de fallas y frecuencia de uso. Después se definen inspecciones, limpieza, pruebas, lubricación, calibraciones o ajustes según corresponda. La documentación es fundamental: lo que no se registra difícilmente puede mejorarse.
Boursie recomienda que cada empresa adapte su plan a la realidad de sus equipos. No todos los activos requieren la misma frecuencia ni el mismo nivel de intervención, pero todos se benefician de una revisión ordenada y periódica.
Recomendaciones prácticas
- Documentar hallazgos y decisiones para evitar pérdida de información.
- Priorizar acciones según impacto operativo, costo y urgencia.
- Capacitar al personal que opera, administra o mantiene los activos.
- Programar revisiones antes de que la falla se convierta en paro crítico.
Referencias y fuentes consultadas
- ISO 55000. Gestión de activos: principios y terminología.
- SMRP. Maintenance and Reliability Body of Knowledge.
- National Institute of Standards and Technology. Equipment maintenance and measurement reliability resources.